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La Demanda La Demanda, la pornografía y prostitución DEMANDA:El Modelo Sueco vs. El Holandés
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¿Quiénes impulsan la demanda? Según la investigadora Donna Hughes, muchas de las
suposiciones que existen sobre los demandantes son mitos:
Lo anterior, de acuerdo con Robert Jensen, es el modelo de masculinidad al cual están expuestos todos los hombres, lo que no significa que el autor lo acepte explícitamente o sin ningún cuestionamiento. (Robert Jensen, GETTING OFF: -Pornography and the End of Masculinity, South End Press, 2007, p. 26) Otras razones socioculturales: • la preferencia sistemática de los hombres sobre las mujeres como lo manifiestan las actitudes hacia las desigualdades de género que existen prácticamente en todo el mundo• la preponderancia de la pornografía que tiene como resultado el crecimiento de la demanda sexual • el comportamiento consumista que comercializa y mercantiliza el cuerpo de la mujer • la mayor aceptación del turismo sexual cuando se lleva a cabo en otro país y con mujeres, niñas y niños extranjeros Razones económicas: • el deseo de los empleadores de contar con un mercado de trabajo barato y con trabajadores no calificados• el confinamiento de la mujer a las labores domésticas y de entretenimiento, así como al sector informal • las políticas y los modelos de desarrollo que dependen de los trabajadores migrantes temporales Razones políticas: • la existencia de bases militares con una enorme infraestructura de prostitución• las relaciones políticas y económicas desiguales y en condiciones de explotación • las políticas de migración restrictivas • la venta de armas y el aumento de conflictos armados • la debilidad de los mecanismos de aplicación de la ley • los sistemas judiciales ineficaces y corruptos. Magisterio social católico El concepto de demanda según la Iglesia católica La trata de seres humanos constituye una horrible ofensa contra la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos más elementales. El Concilio Vaticano II ha destacado lo siguiente: “(…) la esclavitud, la prostitución, la trata de personas; o las condiciones laborales degradantes, que reducen al trabajador al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana: todas estas prácticas y otras parecidas son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador”. (Gaudium et Spes, 27) Tales situaciones son una afrenta a los valores fundamentales enraizados en la misma naturaleza... humana y compartidos por todas las culturas y pueblos. Es necesario prestar atención a las causas más profundas de la demanda creciente que promueve el mercado de la esclavitud humana y tolera el costo humano que de ello resulta. El Papa Benedicto XVI escribió en ocasión del nonagésimo segundo Día Mundial del Inmigrante: “Resulta fácil para el traficante ofrecer sus propios ‘servicios’ a las victimas, quienes con frecuencia ni siquiera vagamente sospechan lo que les espera. En algunos casos, hay algunas mujeres y muchachas que son destinadas a ser explotadas casi como esclavas en su trabajo, y no infrecuentemente en el negocio del sexo también”. En una conferencia auspiciada por el Vaticano en Junio de 2005, el embajador de Estados Unidos, John Millar, declaró: “El desafío que tiene por delante la Iglesia y toda otra institución será cómo traducir (las enseñanzas papales) en acciones concretas. Las Conferencias Episcopales de cada país necesitan involucrarse, particularmente en temas relacionados con la educación, para informar a las víctimas potenciales de explotación. Urge crear conciencia de que la demanda (es decir los prostituidores, o a quienes comúnmente se denomina “clientes”) son quienes generan las condiciones para la explotación sexual. Yo creo que la Iglesia tendrá un papel fundamental en la enseñanza adecuada sobre este tema, para poner fin a la demanda.” (Maloney) |